miércoles, 31 de marzo de 2010

Zona de Miedo, The Hurt Locker


Políticamente incorrecta, cinematográficamente perfecta.

Esta podría ser una manera de resumir la película The Hurt Locker.

De las múltiples formas de intentar una crítica cinematográfica, quizá la más interesante, por su contexto, es tratar de desentrañar si es o no mejor película que Avatar, dado que la cinta de Kathryn Bigelow le ganó como mejor directora y mejor película a la de su ex-esposo James Cameron.

Una de las primeras cuestiones que le propondríamos para abordar esta película llamada en México, Zona de Miedo es tratar de desentrañar su nombre en inglés ya que su traducción literal resulta bastante extraña: El Armario Herido.

Algo puede explicarse del título en los primeros cinco minutos de película, ya que vemos una caja que no es precisamente un ataúd, sino un cajón en el que se guardan las últimas pertenencias de un soldado muerto en un país extranjero. El Armario Herido sería pues el nombre coloquial que le dan los soldados a este mueble funesto.

En la comparación entre Avatar y Zona de Miedo algún crítico comentó que mientras la primera es una película ecologista que critica la depredación militar de los gringos, la segunda es una película de guerra y que como siempre es mejor la paz que el conflicto, en su opinión no había duda que en la entrega del Oscar 2010 a la mejor dirección y a la mejor película, se cometió una injusticia.

Nuevamente en lo que se refiere al título que se le da a la cinta en español, la de México puede parecer más afortunada, pues Zona de Miedo, es menos tendencioso que el título que se le dio en España: "En Tierra Hostil", mientras que en Argentina le llamaron "Vivir al Límite". Como quiera que sea ninguno de los nombres se aproxima siquiera a la traducción literal del inglés.

Pero volviendo a la cuestión que durante varias semanas atrajo la atención de los apostadores y de los cinéfilos: ¿Es o no The Hurt Locker mejor que Avatar.

El autor de estas líneas se inclina a pensar que así es: Una de las razones es que Avatar parece en mi opinión una película más o menos de recetario, primero que nada porque desde el principio está concebida como una zaga o franquicia.

Otra razón es que, como lo dijo el autor del guión y también ganador del Oscar, Mark Boal, Zona de Miedo no es una película que se prueba en un laboratorio, donde se le pregunta a la gente que es lo que le va gustando y que no, para ir modificando el argumento. Aquí desde el principio se desarrolla una historia que nunca pierde la coherencia, con excelente equilibrio entre la acción y la reflexión y en la que nunca decae el suspenso.

Se dijo pues que la señora Bigelow había ganado el Oscar como mejor directora por ser mujer y porque estaba por conmemorarse el día internacional de la mujer; por un deseo de los votantes de la Academia de compensar un poco el exceso de oscares que le otorgaron a Cameron por Titanic y porque no se pueden comparar peras y manzanas, ya que la película de la dama Bigelow tuvo un ínfimo presupuesto comparada con la de los pitufos gigantes del caballero Cameron.

Claro, si le damos una lectura política y nos ponemos a pensar en qué tiene de glorificable un Ejército que se metió donde no lo llaman y que sin su presencia estarían aún vivos más de un millón 200 mil civiles; que sin esa guerra completamente artificial no habría tantos miles de civiles mutilados y que los terroristas no tendrían pretexto para sacrificar a tantos niños y adultos inocentes, bien podríamos concluir que The Hurt Locker es completamente prescindible.

Pero si nos atenemos estrictamente a la emoción y a la expresión cinematográfica e incluso a un retrato bastante aproximado de una realidad que está ocurriendo en una parte del mundo, Zona de Miedo es una cinta imprescindible, mientras que Avatar, en muchos sentidos, incluso en el tecnológico será superada más temprano que tarde.



jueves, 31 de diciembre de 2009

Avatar

A Isabel Saro, quien gusta de imágenes de mundos fantásticos

En México existen artesanos que pintan, sobre todo con aerosol o directamente con los dedos, imágenes fantásticas en las que predominan paisajes espaciales y cuerpos esculturales, sobre todo femeninos.

Bien podría ser esta la inspiración de James Cameron, quien retoma uno de los más interesantes estilos cinematográficos al mezclar animación y acción viva para contar una historia que tiene que ver con la guerra, los marines, los objetores de conciencia, la colonización, el calentamiento global y la ecología.

La película de Cameron resultó un poco decepcionante en principio para quienes pensábamos en la serie de origen japonés que puso Nickelodeon. En ambas existen fantásticos animales voladores y coinciden argumentalmente en la defensa de un territorio por parte de un enemigo imperial.

La buena noticia es que también de esta Avatar se ha hecho una película dirigida por M. Night Shymalan, quien se hizo famoso por Sexto Sentido en 1999 y continuó filmando diversas historias propias sin repetir el éxito de aquella en la que un niño podía ver gente muerta.

El Avatar que se encuentra en postproducción, mientras se estrena mundialmente el filme de Cameron, esta programado para estrenarse en el verano del 2010, y para no confundir llevará en el nombre o en el lema promocional La Leyenda de Aang.

Entre quienes no gustaron de la película de Cameron, una de las críticas más ingeniosas fue la de Marcellis Mo, quien escribió que era como pagar por ver una película de los pitufos, aunque estos parecen de tres metros de estatura.


De la Avatar escrita y dirigida por Cameron podemos contarle sin "venderle" la historia que repiten Zoe Zaldana y Sigourney Weaver en filmes del espacio, la primera fue Uhura en StarTrek y la segunda Ellen Ripley en la zaga Allien.

Con 20 y 59 de edad, contaban respectivamente Zoe y Sigourney al filmar esta película y podemos asegurar que los espectadores de mediana edad podrían encontrar atractivas a ambas mujeres.

En una entrevista Sigourney Weaver dijo que aunque su personaje en Avatar es el de la doctora Grace Agustine, ella sintió que representaba en la película al director, James Cameron, porque es un hombre brillante, perfeccionista, idealista y de buen corazón.

La tecnología es un tema obligado al hablar de Avatar ya que se calcula que el 60 por ciento de lo que se ve en pantalla está creado por computadora y el 40 por ciento es la acción viva. Para la producción se emplearon 40 mil procesadores que utilizaron una capacidad de 104 terabites. (104 billones de bites)

Nota para los aficionados a la computación: cada cuadro de película empleó 12 megabites lo que representa 288 megabites por segundo 0 17.8 gigabites por minuto.

El sistema de enfriamiento de las computadoras fue a base de agua. Está clasificado en el lugar 193 entre los equipos de cómputo más rápidos del mundo. Está ubicado en Nueva Zelanda y había sido utilizado por Peter Jackson en la zaga de El Señor de los Anillos y King Kong.

El avatar es la representación gráfica o virtual de una persona. Hay comunidades como "second life" donde la gente crea un personaje y vive a través de él, son también los íconos que identifican a una persona en Internet, sobre todo en mensajes instantáneos.

Para la filmación de esta película se utilizaron cámaras capaces de traducir los gestos de los actores en escenas digitales.

De la página BangBangMusica.Com, extraemos esta información para los interesados en los detalles técnicos:

A diferencia de otros sistemas, donde el entorno digital, se añade al movimiento de los actores, La nueva cámara virtual de Cameron le permitió observar directamente en un monitor el desarrollo de los actores dentro de la escena así como la interacción con el mundo digital de la película en tiempo real y ajustar y dirigir las escenas en el mismo momento en el que eran filmadas, "Es como un gran juego de motor con un gran alcance. Si quiero volar por el espacio, o cambiar mi punto de vista, puedo. Si lo deseo convierto la escena en una miniatura dentro de dicho universo y lo hago pasar hasta integrarlo en una escala del 50 al 1. "

El American Filme Institute señalo en un comunicado que la combinación de Arte y Tecnología empleada en Avatar va a tener efectos trascendentes para la indusria del Cine.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La carroza negra de Bush

Por Ramsés Ancira
Un reportaje periodístico, elaborado a partir de entrevistas, referencias a páginas de Internet, documentales y la experiencia del propio autor, Federico Campbell Peña, tanto en su carácter de periodista como de activista por la paz, alcanzó la categoría de libro con el título La carroza negra de Bush.

Es una parte de la historia de la guerra en Irak, a partir del enfoque de los objetores de conciencia, de familiares de jóvenes muertos, particularmente latinoamericanos y mexicanos.

Es la historia de soldados que consideran que su cobardía no fue haber decidido dejar de participar en una guerra desproporcionada e injusta, basada en contratos del Pentágono a empresas cuyo negocio es administrar contratos de mercenarios, sino el haber aceptado enrolarse con la promesa de estudios universitarios o de regularizar la situación migratoria de ellos mismos o de sus familiares en los Estados Unidos.

"Fui un cobarde no por dejar la guerra, sino por ser parte de ella en primer lugar", es una de las frases que sintetiza el espíritu de esta obra.

La carroza negra de Bush
tiene en su reparto de personajes a Cindy Sheehan, Fernando Suárez del Solar y Susana Aguayo, progenitores los dos primeros de soldados muertos y la tercera, protagonista de un intenso trabajo diplomático
para convencer de que no tenía ningún sentido tener en filas a un soldado que se negaba a cargar de balas sus metralletas, porque no veía ninguna justificación para matar.

Es un reportaje a la memoria de Alexander Arredondo, José Ángel Morales Garibay y Jesús Alberto Suárez del Solar. Por lo menos de este último hay pruebas de que no solo murió en el servicio de un ejército que lo discriminaba, sino que intentó hacer parecer su muerte como resultado de un enfrentamiento con el "enemigo", cuando en realidad fueron bombas estadounidenses las que lo destrozaron.

Es la historia de éxito de Jen Hogg., Kile Snyder, Katherine Jashinski y Ehren Watada, entre otros personajes que se negaron a seguir sirviendo en una guerra injusta y son el estandarte de movimientos antibélicos.

En las páginas de La carroza negra de Bush, Campbell Peña sobrepone su oficio periodístico a su activismo por la paz y evita las consideraciones personales. Le basta seleccionar fuentes como Democracy Now, www.codepink4peace.org, www.aguayodefense.org o estadísticas reportadas por agencias internacionales de noticias como AP y Reuters para informarnos y convencernos de que por mucho que se les adorne, las guerras sólo destruyen.

Otro de los enfoques destacados en el libro, aunque en la primera edición no se presenta la traducción de los documentos en inglés, tiene que ver con
las limitaciones periodísticas para reflejar la realidad de la guerra: la censura que impide ver los cuerpos destrozados de los muertos o los rostros desfigurados de los sobrevivientes.

La carroza negra de Bush es un libro que cumple con el aforismo Si lo bueno es breve, dos veces bueno. Se requieren muy pocas horas para dar lectura a las 82 páginas de texto efectivo. No hay adornos literarios, descripción de ambientes o consagraciones personales, sólo datos.

La presentación en la Ciudad de México tuvo lugar el 12 de diciembre de 2009 y continuará por una docena de ciudades mexicanas y de los Estados Unidos. Para obtener una copia de la edición de autor puede contactar en fueratropasdeirak@yahoo.com.mx


Una kathedra en un minuto

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