sábado, 25 de junio de 2016

Axotla, reminiscencia de Chimalistac

Atrás del Metro Viveros, hacia el poniente, se encuentra un pequeño rincón del México viejo que ha permanecido inalterable, se trata del pueblo de Axotla, aunque sólo su capilla se mantiene como testigo del Siglo XX, entre una mayoría de inmuebles edificados en el Siglo XXI.
 En los jardines aledaños es común que se reúnan jóvenes a beber cerveza al aire libre. Una tortillería y un expendio de chicharrón sobre la calle Morelos son de las pocas cosas que recuerdan que este fue un barrio prehispánico.

Sin embargo si continúa caminando hacia el poniente sobre la misma calle de Morelos hasta la esquina de  Juárez y da vuelta unos 10 pasos a la derecha,  hay otro atractivo para los visitantes, se trata de una cafetería y de una original nevería en donde las jóvenes empresarias que la atienden han inventado un nuevo concepto en sabores y forma de presentación ya que elaboran las canastas con helados de kalhúa, tequila, piña colada, sandía, vainilla, kiwi, pepino, tamarindo enchilado y otros sabores que combinan para ofrecer originales creaciones o poner a prueba la creatividad de los comensales. El negocio se llama Friska.

Es parecido a los helados de Yoghurt de otras cadenas comerciales  en el sentido de que se coronan los postres con frutas secas, granillo de chocolate y otros dulces pero estos se distinguen por los sabores o la combinación de los mismos. Los precios van de 35 a 55 pesos, pero le harán un descuento del 20 por ciento si toma una foto de su helado y la comparte en facebook.


Axotla, valga la referencia, es un pueblo aledaño a Xoco y Chimalistac, este último con un lugar en la memoria de los capitalinos por haber sido escenario de la novela Santa, de Federico Gamboa.

domingo, 19 de junio de 2016

Museo del ex convento del Carmen, en San Ángel, Ciudad de México

 Los carmelitas descalzos fueron la quinta orden en establecerse en La Nueva España detrás de los Agustinos, Dominicos, Franciscanos y Jesuitas, sin embargo debido a que se trataba de una orden mendincante, que  vivía de lo que les donaba la comunidad, resultaron muy trabajadores y cubrieron de huertos la zona hoy llamada San Ángel en la Ciudad de México.

El convento del Carmen, que formó parte del gobierno mexicano a partir de las Leyes de Reforma fue cárcel, patrimonio de la Secretaría de Educación Pública en la década de los veintes del Siglo XX, y quedó en custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia a partir de 1939.

Pero antes, durante la revolución, un grupo de saqueadores empezó a cavar para buscar tesoros, y lo que encontró fue momias, tanto de los frailes que ahí moraban, como de la propia población sanangelina.

Tiempo después no faltó quien pretendiera volver a dar a estos restos cristiana sepultura, pero la propia población local se opuso, considerando a estos restos parte de su patrimonio y tradiciones. La tierra seca impidió que la humedad favoreciera la proliferación de bacterias que descompusieran los cuerpos.

Así se conservaron naturalmente momificados estos cuerpos que forman parte de los atractivos menos conocidos de la Ciudad de México.

Los carmelitas descalzos, sin embargo, también fundaron otras tradiciones que hoy son comunes y se festejan en el sur de la capital, como lo son la feria de las flores, en julio y las posadas, en diciembre





El acueducto, junto al cual hay otra casa que sirve como escenario de algunas de  las obras pictóricas más importantes de la Colonia

Una alegoría del árbol genealógico de los Carmelitas Descalzos, menciona los conventos que establecieron en la Nueva España y aquellos del cual  provenían desde la fundación de la orden en el Monte Carmelo de Palestina



Vista del área aledaña al Museo del Ex Convento del Carmen, que aún tiene servicios religiosos

miércoles, 8 de junio de 2016

Visita la Capilla Sixtina en la Ciudad de México

Con información de Josecardenas.net

Desde anoche es posible acceder a una joya del Renacimiento en la capital de la Ciudad de México. Se trata de la réplica de la Capilla Sixtina, que mantendrá abiertas sus puertas gratuitamente al público en general, desde hoy y hasta finales de julio.

Además de apreciar los frescos de Miguel Ángel, Pietro Perugino, Domenico Ghirlandaio, Bartolomeo della Gatta o Sandro Botticelli también se podrá tener un acercamiento con el edificio construido originalmente a finales del siglo XV, donde se celebra el cónclave para elegir al papa cuando esto es necesario.
Después de dos mil 800 fotografías en alta definición para reproducir por primera vez los frescos de la Capilla Sixtina en tamaño original con el trabajo de 280 especialistas en arquitectura, ingeniería, diseño, escenografía y fotografía, además de obreros, ayer fue inaugurada la atracción por el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; el secretario de Cultura federal, Rafael Tovar y de Teresa; el nuncio apostólico, monseñor Christophe Pierre, y el secretario general del Museo del Vaticano, Roberto Romano.
Así, el espectador podrá documentarse sobre el encargo que el papa Sixto IV hizo a los pintores renacentistas Botticelli, Perugino, Pinturicchio, Ghirlandaio, Rosselli y Signorelli, quienes realizaron dos series de paneles al fresco sobre la vida de Moisés y la de Jesucristo, además de retratos de anteriores pontífices.
Se calcula que la réplica de la Capilla Sixtina, instalada en la plaza que alberga al Monumento a la Revolución, será visitada cada hora por mil 200 personas.
Este miércoles estará abierta al público en general desde las 10:00 hasta las 19:00 horas y estará hasta el 30 de junio y pudiera prolongarse un mes más, hasta el 30 de julio.

Una kathedra en un minuto

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