miércoles, 9 de mayo de 2007

Los Monólogos de la Vagina



Susana Zavaleta y Rosario Robles, Ex Jefa de Gobierno del Distrito Federal, han figurado en los elencos de Los Monólogos de la Vagina


Con alrededor de cuatro mil representaciones en México hasta mediados del 2007, Los Mónólogos de la Vagina es una obra de permanencia ininterrumpida en la cartelera del Distrito Federal, desde su estreno en la Sala Chopin, que hasta entonces, por cierto, no era un foro teatral, sino sitio exclusivo para la música y la danza clásicas.

Parte importante del éxito se debe a la inclusión en el texto de una denuncia permanente sobre los asesinatos impunes en Ciudad Juárez, que sustituye la adaptación en el drama original de Eve Ensler, sobre las violaciones en Kosovo.

Otra de sus virtudes fue la asociación con empresas farmacéuticas, que en las primeras funciones regalaban espejos, pues se comprobó que gran parte de las espectadoras jamás se habían atrevido a mirar sus vaginas, ni para saber como eran los puntos sensitivos al placer ni mucho menos para conocer los síntomas visibles de enfermedades sexuales.

También ha contribuido al éxito la rotación de mujeres que cuentan la historia de esa señora que un día tuvo la dicha de "venirse" a mares, provocando tal ira de su novio en turno que nunca más logró un orgasmo tan contundente, a no ser por los sueños en que se le aparecía Burt Reynolds.

Y es que tratándose de la vagina, como de todo lo que se oculta por vergüenza, la comedia se convierte en drama, el drama en Vaudeville, el Vaudeville en llanto y el llanto en gemido, a veces trágico y a veces gozoso.
Por eso uno de los fragmentos medulares de Los Monólogos... es precisamente el de una mujer cuyo oficio y obsesión es hacer gozar a otras mujeres, concentrándose en los gemidos largos o cortos, discretos o escandalosos, religiosos o blasfemos que se arrancan en ese momento al que los franceses llaman Le Petite Morte, la pequeña muerte, que algunas perciben tras el estallido orgásmico.

La versión coral de estos Monólogos, difiere de la puesta en escena original, donde Eve Ensler hace todos los personajes. Ante la imposibilidad de acudir atodos los públicos, aceptó hacer una versión fílmica producida por la cadena HBO, que frecuentemente se programa en la televisión de paga.
En México es muy difícil que una obra perdure tanto tiempo en cartelera, por lo que los monólogos se han adaptado a improvisados escenarios en hoteles de lujo. Esto ha mejorado sus posibilidades de exhibición, pero también ha encarecido las entradas.
Así, existen parejas que vieron la obra por primera vez en México cuando eran novios y la han revisitado años después como padres con hijos. Con todo es una pena que muchas mujeres no hayan tenido la oportunidad de conocerla, para reconocerse.
Todo parece indicar que la obra tiene garantizada su permanencia por un buen rato pues cada actriz, profesional o invitada, le imprime un sello distinto, que hace de cada función una experiencia irrepetible.


domingo, 6 de mayo de 2007

El Violín


En El Violín, Angel Tavira nos regala una extraodinaria actuación personificando a Plutarco Hidalgo. El Cartel corresponde a la publicidad para la proyección en Francia, país donde el reconocimiento llegó al nivel de premio en Cannes.



Un poco porque un medio de comunicación, Proceso, figura entre los productores, otro tanto porque las funciones para El Hombre Araña 3 tienen localidades agotadas y algún público la elige como primera alternativa, el caso es que la pellícula mexicana El Violín ha sido una de las más favorecidas por el público en su estreno en mayo de 2007.

Las razones anteriores fueron circunstanciales, pero hay otras de fondo como para considerarla una gran película: Su premio en la sección Una Cierta Mirada del Festival Internacional de Cannes; la participación como asesor de uno de los más grandes escritores mexicanos, Carlos Montemayor, quien a su vez es el autor de una de las mejores obras sobre la guerrilla en México, Guerra en el Paraíso; y el hallazgo de Ángel Tavira, violinista originario de Corral Falso, Municipio de Ajuchitlan del Progreso, músico de toda la vida, en cuyo personaje de la vida real está inspirado este filme.

El hecho es que es rarísimo escuchar un aplauso al final de la proyección de una película mexicana, en una sala comercial, o los sollozos de una mujer que por un momento se ha olvidado de estar en una sala de cine y se ha quedado inmersa en el drama de la guerra y de la miseria humana.
Desde el punto de vista cinematográfico , la película de Francisco Vargas Quevedo llega en un momento extraodinario para confirmar que historias como Babel, Hijos del Hombre o El Laberinto del Fauno, no son excepciones, sino confirmaciones del talento mexicano para contar historias de primer nivel mundial; desde el punto de vista coyuntural, El Violín llega en un pésimo momento toda vez que se estrena casi simultáneamente con el asesinato de cinco militares mexicanos que se encontraban en cumplimiento de su deber.
La película tiene alguna similitud con La Muerte y la Doncella, obra de Ariel Dorfman filmada por Roman Polanski en 1994. Y es que en esa como en esta, podemos encontrarnos con la complejidad de seres humanos, capaces de torturar, pero también de fascinarse, aquí con un violín de rancho y en aquella con la obra de Franz Shubert.
La Clasificación de El Violín, como una película para adolescentes y adultos, puede ser una muestra de liberalidad en un gobierno con signo conservador; sin embargo también puede devenir en una desagradable sorpresa para padres entusiasmados de acompañarse de sus hijos a ver y apoyar una película mexicana y encontrarse con sendas escenas de violación y prostitución, tal vez justificada la primera, pero prescindible la segunda.
En esta cartelera procuramos dar la mayor posible, sin quitarle la sorpresa de ir desentrañando la trama de una cinta. Basta entonces por ahora con decirle que El Violín cuenta con una excelente fotografía en Blanco y Negro y escenas de suspenso dignas del Film Noir que se consagró como género en la primera mitad del Siglo XX.
Por cierto, hay que tener mucha atención sobre la carrera de Martin Boege, cinefotógrafo del que se tiene aún muy poca información y que aporta al menos dos grandes momentos cinematográficos, un plano secuencia sin más escenario que un plano a ras de tierra y una persecución en la montaña verdaderamente espectacular.
Boege ya ha logrado premios importantes y se le identifica apenas por algunos trabajos independientes que tienen que ver con la cultura de los derechos humanos. No cabe duda que de seguir por este camino, muy pronto se le considerará al lado de cinefotógrafos como Gabriel Figueroa y Emanuel "El Chivo" Lubezky...cuando esto suceda, no olvide que se lo anticipamos en esta Cartelera DF.
Dirección y guión: Francisco Vargas Quevedo.País: México.Año: 2005.Duración: 98 min.Género: Drama.Interpretación: Ángel Tavira (don Plutarco), Dagoberto Gama (el capitán), Fermín Martínez (el teniente), Gerardo Taracena (Genaro), Mario Garibaldi (Lucio).Producción: Francisco Vargas Quevedo. Música: Cuauhtémoc Tavira y Armando Rosas. Fotografía: Martín Boege Paré. Montaje: Francisco Vargas Quevedo y Ricardo Garfias. Diseño de producción: Claudio Contreras. Vestuario: Rafael Ravello.

Una kathedra en un minuto

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