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lunes, 30 de abril de 2018

Cartelera de teatro UNAM mayo 2018 Lope de Vega y Sor Juana


Foro Sor Juana Inés de la Cruz
Insurgentes Sur 3000
Centro Cultural Universitario

Edad mínima: 15 años
Foro Sor Juana Inés de la Cruz
Insurgentes Sur 3000
Centro Cultural Universitario

Edad mínima: 12 años


Taquilla
Del 10 marzo
al 20 de mayo de 2018

Sábados y domingos
12:30 horas


martes, 23 de agosto de 2011

Civilización, Más aplausos para Héctor Bonilla

Sin poner en duda su éxito en cartelera, el monólogo con Héctor Bonilla de Yo soy mi propia esposa  daba la impresión de ser muy poca obra para tan gran actor. No se le puede reprochar, en sus propias palabras Bonilla considera que lo que hace grande a un actor es precisamente la diversidad de géneros, aquel que puede actuar en un musical, una tragedia o una farsa es un grande,

Bonilla sigue en el sur de la Ciudad y pasó de una obra cara, mala y que nada tiene que ver con la cultura mexicana, ni siquiera la de la diversidad sexual, a una mucho más cercana a nuestra realidad, divertida, naturalista, a precios populares y sobre todo... universitaria.

Es que es un verdadero placer ver a un grande de la actuación, un actor que llena grandes auditorios en teatros comerciales, en un pequeño teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Con 50 años como actor y recobrándose de una operación en la cadera, Héctor Bonilla requería un papel especial, que no le obligara a demasiado movimiento. En Civilización, con el rol  de un hombre decrépito, enfermo, corruptor de políticos e incapaz de gastarse el dinero que le queda en el resto de su vida, por lo cual desea dejar huella con una torre de 20 pisos, hace pasar una excelente velada a los espectadores.

Bonilla dice de su propio personaje que es un hombre despreciable y pederasta, pero hasta en la gente despreciable hay niveles y el público universitario le aplaude por quitarle un terreno a los legionarios de cristo, curas homosexuales según el solvente texto de
Luis Enrique Gutiérrez.

Bonilla no solo es uno de los mejores actores mexicanos, es un activista politico, uno de los más permanentes  integrantes del Sindicato de Actores Independientes, co productor de Rojo Amanecer y detractor de los directores tiranos. Aquí, en Civilización se nota el excelente trabajo de equipo con Alberto Lomnitz y los actores Juan Carlos Vives, Mauricio Isaac y  Salvador Velázquez.  

Al final hay más de una razón para aplaudir de pie, no solo como homenaje al actor con medio siglo de trayectoria, un verdadero lujo de nuestros escenarios, sino a todo el conjunto, incluidos el escénógrafo que hace llover en el escenario y provoca que se remuevan los jugos gástricos con ese chicharrón con guacamole y otras exquisiteces,

Sólo una recomendación final, no vaya con mucho apetito porque podría darle un ataque de gula, como al reprimido villano solitario que se atreve a enfrentar a los discipulos de Marcial Maciel.



sábado, 5 de diciembre de 2009

YO SOY MI PROPIA ESPOSA

Por Ramsés Ancira

Héctor Bonilla es reconocido como uno de los mejores actores mexicanos del Siglo XX y en Yo soy mi Propia Esposa un monólogo ganador de los premios Pulitzer y Tony, refrenda su fama en la primera década del Siglo XXI.


Se trata de la adaptación de diversas entrevistas a Charlotte von Mahlsdorf, originalmente Lothar Bersfolde, personaje alemán al que el nazismo y el comunismo no arredraron para asumir una personalidad transexual.

De todo el monólogo hay una parte sobresaliente: primero condecorada y luego atacada por los neonazis, Charlotte está considerando mudarse de Alemania a Suecia; la conductora de un frívolo programa de televisión, (interpretada por Bonilla, al igual que otros 30 personajes) le pregunta si por su avanzada edad no es como un árbol que ya no puede ser transplantado, a lo que ella responde que no es un árbol sino una planta que lleva consigo su propia maceta.

El personaje protagónico es la propietaria de un museo de antigüedades integrado por objetos que fueron propiedad de quienes habrían de convertirse en víctimas de la II Guerra Mundial o de la ocupación soviética de Berlín.

El autor es Doug Wright, escritor homosexual que quedó impresionado por la personalidad de Charlotte, fiel a la identidad que decidió adoptar durante décadas en la que no se reconocía la transexualidad.

A diferencia de casi todas las obras que abordan la diversidad sexual, en Yo soy mi propia Esposa no se destacan la farsa o la parodia, está más cerca del periodismo dramatizado que de la comedia o el drama y quizá más que el texto mismo lo que atrae al público es la presencia de un actor que forma parte de nuestra memoria teatral, un hombre de principios con una trayectoria que supera a la fecha más de 120 puestas en escena.

Los viernes, después de 115 minutos de un prodigioso esfuerzo de memoria y actuación, Héctor Bonilla corre a descansar para levantarse a las 5:30 de la mañana del día siguiente para grabar para la televisión.

Desde hace 30 años, cuando protagonizaba al padre Silvestre en El Diluvio que Viene, o desde que desafió al sistema produciendo y filmando Rojo Amanecer, o de la época en que enfrentó el desempleo por integrarse a un sindicato de actores independientes, Héctor Bonilla ha ganado admiradores como actor y como persona.

Diré algo políticamente incorrecto, con la ventaja de tener un medio sin patrocinador ni sueldo: A mi la obra no me gustó, no me informó nada trascendente, ni emotivo. La puesta en escena carece de imaginación y de ese talento de los mexicanos para superar las versiones originales. Con todo y su Pulitzer y su Tony , estamos ante un actor que supera la pieza.

Todo descansa en el carisma, la memoria y el talento del protagonista, por eso YO SOY MI PROPIA ESPOSA será memorable, como lo fue Mi Vida es Mi Vida, sólo que esta vez no por la fuerza del libreto, sino por la simpatía y enorme esfuerzo del actor.


martes, 12 de junio de 2007

Emociones Encontradas


A ella la recordamos sobre todo como acompañante de nuestra infancia en la narración de muchos cuentos. A él por su trabajo como actor independiente, productor de la mejor película hasta el momento de los acontecimientos de 1968 y figura destacada en los elencos de Manolo Fábregas, particularmente como el sacerdote de El Diluvio que Viene. Sofía Alvarez y Héctor Bonilla, una pareja legendaria, ahora comparten créditos en Emociones Encontradas.



Encontrar a una pareja entrañable del teatro mexicano, en una obra justa para su edad y su mensaje es razón suficiente para acudir a la puesta en escena de Emociones Encontradas, sobre todo si la protagonizan Héctor Bonilla y Sofía Álvarez.

Hay muchas razones para estimar a esta pareja, una de ellas es que ambos fueron promotores del teatro en televisión, en una época en que se definían los valores y alternativas de la televisión pública en Canal 11.

Por esos mismos años Richard Baer, el autor de Emociones Encontradas, se desempeñaba como escritor de televisión: a él se deben algunos de los capítulos de La Familia Monster, pero sobre todo algunos de los más recordables de la serie Hechizada (Bewitched)

Con motivo del estreno en México de Emociones Encontradas (en un escenario que también es emblemático del teatro en México, el superviviente Manolo Fábregas del rumbo de San Cosme) Baer comentó a los periodistas lo atractivo que es el teatro, sobre todo porque los autores son consultados sobre la forma en que se realizan sus ideas.

Sin embargo en la biografía de Baer destaca mucho más la televisión, porque según el mismo dice, era la forma más rápida de cobrar por su trabajo.

Existen algunas ideas en Emociones Encontradas que aparentemente no se resuelven del todo bien en la puesta en escena del Fábregas. En la original se trata de dos matrimonios, los varones y una de las esposas son de origen judío, mientras que la otra, viuda, es gentil (no judía).

Cuando la decoradora, viuda, decide reiniciar su vida en otra parte, el mejor amigo de su finado esposo aparece. Esto le da la oportunidad a Bonilla (Germán) de caracterizar a un hombre de edad madura, completamente extraviado en las artes de la seducción.

Lo que no parece quedar muy claro en la adaptación de Susana Moscatel, es porque resulta tan difícil, para la viuda, reanudar su vida sentimental con un hombre de una cultura ancestral, tan ajena a la suya. Es aquí, en la parte trágica de la tragicomedia, donde el asunto no parece bien definido.

Por eso el contraste con la comedia es menos brillante, aunque la escena en que paulatinamente la pareja va perdiendo el control de si misma, hace valer toda la obra.

Hay un mensaje destacadamente hermoso en Emociones Encontradas y es que para llenarse emocionalmente, primero hay que tener el valor de vaciar la casa material y espiritual de todos los vestigios posibles del pasado.

La parte cómica de la tragicomedia se ve estupendamente complementada por dos sensacionales mudanceros (interpretados por Fernando Escalona y Juan Carlos Medellín) barbaján el primero e increíblemente profesional el segundo, quienes no sólo tienen un papel fundamental en la historia, sino que además, al funcionar también como tramoyistas, refuerzan ese mensaje: con más de 120 años en suma, dos personas tienen que aprender a vaciar la casa espiritual.

Una kathedra en un minuto

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