lunes, 4 de abril de 2016

Alternativas de izquierda al Hoy no Circula para el Virrey Mancera

 
Por Ramsés Ancira
 
Nada se odia más de lo que se ha amado. Eso lo saben perfectamente el Partido Verde y el PRI, que han armado una emboscada para recuperar el control de la Ciudad de México 30 años después de que la ganara la izquierda, provocando una revolución de las clases medias al imponer una salida despótica al problema de la contaminación, en lugar de salidas racionales y democráticas.
 
Nunca un jefe de gobierno había ganado por tan amplio margen y por lo tanto nadie había dilapidado tanto su capital político como Miguel Ángel Mancera, quien paga por las decisiones de otros.
 
El supuesto gobernador de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, es el pararrayos de la indignación popular que le imputa la responsabilidad que toma una Comisión Metropolitana de Calidad del Aire, cuyo jefe en realidad es el presidente Enrique Peña Nieto, ex gobernador del Estado de México, entidad responsable de al menos el 80 por ciento de la contaminación en el Valle de México.
 
La solución a la concentración de partículas suspendidas fue un problema que enfrentó la izquierda desde que empezó a gobernar la capital de la república en 1988. El ingeniero Heberto Castillo no sólo fue un catedrático notable y un admirado líder de izquierda, sino un inventor extraordinario, cuya propuesta de la tridilosa mejoró los costos y seguridad  de las construcciones.
 
Como Heberto Castillo estaba preocupado por la solución a la concentración de contaminantes y no por triplicar la circulación de vehículos, como efectivamente ocurrió con el programa Hoy No Circula, planteó que en enfoque estaba equivocado. En lugar de prohibir, que es el método preferido de la derecha para solucionar cualquier problema, se debía pensar en distribuir, de manera que los contaminantes no se concentraran.
 
A pesar de que la Ciudad de México sea una cuenca, antes de que el PRI organizara las masacres de 1968 y 1971, se le reconocía literal y objetivamente  como La Región  Más Transparente del Aire. Los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl y la imponente masa del Ajusco siempre estaban a la vista. Y desde Cuicuilco, quizá la civilización más moderna y alegre de la tierra en el año 900 Antes de Cristo, la vista del Valle de México a lontananza, teniendo en primer plano Ciudad Universitaria y la reserva ecológica del Pedregal, era incomparable.
 
A partir de la década de los noventa, después del gran  terremoto, el Estado de México se convirtió en un enorme fraccionamiento, en unos años se destruyeron reservas naturales, granjas, ranchos y rancherías para construir deplorables unidades habitacionales, generalmente muy pequeñas, tan asfixiantes que  son fuente permanente  de violencia intrafamiliar.
 
Cómo el gobierno priista, que nunca ha dejado de ser mayoría en el Estado de México, recibía excelentes comisiones de los fraccionamientos, la población creció exponencialmente, pero no así los empleos y los servicios educativos, que requieren viajar de lunes a viernes a la Ciudad de México.
 
Como resultado, hoy, los poco menos de nueve millones de habitantes de la Ciudad de México, viven en una ciudad agradable los domingos, pero no así entre semana cuando padecemos la hacinación que producen más de 20 millones de habitantes cruzando la capital de camino a las escuelas o a Santa Fé, zona prohibitiva para ser habitada por millones de mexicanos, debido a los altos costos, pero sede de empresas que proveen cientos de miles de empleos a quienes soportan un promedio de cinco horas de transporte al día, más tiempo del que les emplearía trabajar en Toluca o Cuernavaca.

Heberto Castillo planteó guerra a muerte a los Imecas (Índice Metropolitano de Calidad del Aire) y para ello propuso dos soluciones para hacer correr el aire y dispersar los contaminantes, una, crear ventiladores gigantes. La energía podía ser producida por el gas metano de toneladas de heces fecales que producen los perros y los deshechos humanos en el Valle de México. Otra, construir entre los mazos de montañas túneles que originalmente harían corrientes de aire, pero que también podrían permitir los modernos sistemas colectivos de transporte del Siglo XXI. Trenes que comunicarían las ciudades habitacionales con los centros de trabajo.

Sin embargo Heberto era demasiado visionario para un país con tanta pobreza política y una izquierda tan ambiciosa de compartir el poder que se olvida de lo visionario.. Se concentraron en los peros y no en los pros, de manera que a casi 20 años de la  muerte de Heberto Castillo, se triplicaron los autos y se volvió a los niveles de contaminación más peligrosos.

¿Qué haría la Ciudad de México con un gobernante autónomo?  Haría obligatorio el transporte colectivo de empleados para empresas con más de 30 trabajadores, que los recibirían en estaciones de metro o centros específicos de transporte de pasajeros; promovería estímulos fiscales para empresas que contraten a gente de su propia jurisdicción (actualmente la Ciudad de México está integrada por 16 ciudades, cada una con 500 mil a dos millones y medio de habitantes); destinaría los segundos pisos únicamente al transporte colectivo, restringiría las vías rápidas a vehículos con más de tres pasajeros) y exigiría al Sistema de Administración Tributaria estímulos fiscales para deducir al 100 por ciento las facturas de alimentos de quienes viviendo en una delegación, trabajen en otra.

Pero Miguel Ángel Mancera no sabe la diferencia entre un virrey y un gobernador, el primero hace lo que le manda el monarca, el segundo toma decisiones apoyado por los electores y no se limita a ser empleado de instituciones que le restan soberanía, como es el caso de la comisión metropolitana, donde sólo participan los oidores nombrados por  quien ejerce el poder absoluto.

Si hay algo positivo en el Hoy No Circula es que como fue concebido, no discrimina por clase social o capacidad adquisitiva; aunque a la postre las clases altas no tienen ningún problema para comprarse cinco automóviles.

En México viven 114 mil adultos con fortunas de un millón de dólares, según un estudio del Credit Suisse realizado en 2010. Si como es de suponer, la mayoría de estos se encuentra en el Valle de México, les es fácil disponer de 7 autos a cada uno, 798 mil vehículos en total, que es una cifra equivalente a la que dejará de circular con el Hoy No Circula obligatorio.

Ellos no se verán afectados. En cambio medio millón de personas incrementarán la carga de un sistema de transporte colectivo que ya de por sí es inhumano a las siete de la mañana, para quienes vienen de los municipios conurbados al oriente de la Ciudad de México, y de 5 a ocho de la noche, para quienes viajan en el Metrobus a Indios Verdes, o en la asfixiante línea 3 del metro.

En teoría la Ciudad de México está a punto de tener su propia Constitución, en la práctica, el Hoy no Circula obligatorio, nos hace más rehenes que nunca de lo que decida el PRI y su corte de empleados sumisos, entre los que en la práctica figura Miguel Ángel Mancera.
A los intelectuales de mi patria les quedan dos caminos, dedicar su esfuerzo y actividad  al desarrollo de las Ciencias, de las artes, de la cultura, con el propósito de darse nombre y brillo intelectual, o bien entregar toda su capacidad creadora y toda su voluntad para establecer las bases técnicas y científicas de un sano y amplio desarrollo de México. Heberto Castillo Martínez

Una kathedra en un minuto

Código

¿Quiéres un anuncio como este aquí, escribe a ioninsurgentes@gmail.com

Entradas populares del mes

Cartelera DVD

Otros artículos que pueden gustarte

Búsquedas personalizadas

Búsqueda personalizada

Seguimiento de Ad Sense

Un libro indispensable

Un libro indispensable
que nos cuenta detalles de la guerra del PRI contra la sociedad civil

Entradas populares