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lunes, 5 de mayo de 2008

IRON MAN






Más del 70 por ciento de los estadounidenses ya repudian por estas fechas al presidente George W. Bush. Parece tarde cuando un millón de personas han dejado de existir por su estrategia de controlar el petróleo asiático, sin embargo el cambio de percepción en mucho se debe al cine de Hollywood.

Iron Man es una película de guerra que habla contra la guerra y se sitúa ni mas ni menos que en Afganistan, donde un científico arabe será el encargado de cambiar la percepción sobre los negocios y la vida de Tony Stark, personaje de Stan Lee, inspirado en Howard Hughes, el empresario playboy que inventó los aviones Hércules.
El director de Iron Man, Jon Fabreau no estudió cine como su profesión más importante, sino ciencias, esto contribuye a un guion en el que se resalta que el éxito no es producto de la casualidad, ni siquiera en las historietas, sino de una serie de ensayos y errores.
Robert Downey Jr se interpreta un poco a sí mismo en esta película. El actor, que ganó el Oscar por interpretar a Chaplin en 1992, igual que Tony Stark en Iron Man, resultaba un sujeto manipulable al que controlaban y explotaban los vendedores de drogas;mientras que el ficticio creador del hombre de hierro es manipulado por los traficantes de armas.
De verdad de premio resulta la actuación de Jeff Bridges, el otoñal galán de pelo largo quien ahora calvo está irreconocible en la caracterización de Obadiah Stane, el hombre fuerte de las empresas Stark.
En tanto que Gwineth Paltrow, la extraodinaria protagonista de Shakespeare Enamorado, aquí en el papel de Virgina Potts, encarna a una mujer a la vez frágil e inteligente. La escena de amor en el balcón de un edificio, es quizá la más convincente de cualquiera que se haya filmado en una película de superhéroes.
Seguramente Iron Man ha sido de los personajes de historieta menos atractivos para los lectores mexicanos, pero después de esta película podría ser el más interesante, sobre todo si se continua en la línea de mensaje político que le han impreso los guionistas Mark Fergus y Hawk Ostby, los mismos de Hijos del Hombre (Alfonso Cuarón, 2006)
Ojalá que en México tuvieramos giuonistas que emplearan el cine para denunciar, como lo hace Iron Man, a los agentes de ventas de las compañías de la guerra que además cobran como funcionarios públicos a nivel de secretarios de Estado.

domingo, 30 de diciembre de 2007

A través del Universo, Across the Universe


Nota del editor: Poco teníamos que agregar a una cinta tan polémica como A Través del Universo, por lo que nos pareció que el artículo de Carlos Bonfil es adecuado ya que da razones por las cuales la visión de la cinta puede ser una experiencia muy grata o no serlo para nada.


Vale la pena mencionar que Taymor se ha distinguido por que sus cintas recrean generalmente otras épocas, así como clásicos de todos los tiempos; a saber: La Tempestad (1986); Titus (1999) y Frida ( 2002). Además dirigió en Broadway El Rey León y escribió la letra de una de las canciones del musical.

A través del universo
Por Carlos Bonfil carlos.bonfil@gmail.com
Para algunos espectadores, un desastre monumental; para muchos otros, una comedia musical con estupendas ocurrencias visuales. Todo depende del cristal con que se mire, del oído con que se escuche, de la franja generacional a la que el espectador pertenezca y, por supuesto, de la naturaleza de los gustos musicales. A través del universo (Across the universe), de Julie Taymor, es, sin mayores trámites, un desbocado tributo a la música de los Beatles; una comedia romántica con una trama tan endeble y previsible, que sin el disfrute cabal de las 33 melodías del cuarteto de Liverpool, cuyas letras sirven de soporte narrativo, sería, por decir lo menos, una pérdida de tiempo. Y de un tiempo considerable, dos horas 15, para una historia sentimental que quedaría ampliamente resuelta en una hora y media.


Años 60. Jude (Jim Sturges), joven obrero británico, abandona los astilleros de Liverpool, a su madre y a su novia, para lanzarse a Estados Unidos en busca del padre que abandonó a la familia siendo él recién nacido. En Princeton se hace de un amigo, Max (Joe Anderson), quien luego le hace descubrir la bohemia neoyorkina de Greenwich Village, el mundo de las drogas y la sicodelia, y de cuya hermana se enamora. Cuando el rebelde Max es reclutado contra su voluntad para pelear en Vietnam, Jude se enfrenta a las exigencias del movimiento pacifista y al cuestionamiento de su trabajo y compromiso como artista plástico. La trama sugiere una combinación de las comedias musicales Rent y Hair, que la directora Julie Taylor puede amalgamar convenientemente por su propia experiencia escénica en Broadway, donde antes triunfó con la puesta en escena de El rey León.


El propósito fílmico es, sin embargo, más ambicioso. A través del universo es un alegato contra la guerra de Vietnam, sonado fracaso histórico, y también, alusivamente, contra la insistencia intervencionista que hoy conoce un nuevo fracaso en Irak. El sacrificio de una generación en aras de una aventura bélica irracional, sus saldos de desánimo y frustración, y el clima de protesta generalizada que provocó dicho absurdo, tienen resonancias fuertes para el público juvenil actual, y esto confiere a la cinta y a su nostálgica incursión en el mundo de la contracultura estadunidense, una actualidad indiscutible. De hecho, los números musicales más atractivos son precisamente los relacionados directamente con la guerra (“I want you –she’s so heavy”, con el Tío Sam desprendiéndose de los carteles de reclutamiento, y sus coreografías de soldados autómatas), números que evocan al cine de Alan Parker (The Wall) y a las extravagancias de Ken Russell (Tommy), sin esa sacarina con la que la también realizadora de Frida (2002) reviste su pequeña historia de amor.
El largo viaje mágico al que convida la directora Julie Taymor es un juego de referencias, casi todas transparentes, para los aficionados a la música de los Beatles. Muchos personajes anuncian desde su nombre la canción que eventualmente les será dedicada y la situación romántica o dolorosa por la que habrán de atravesar. Queda para el espectador el ávido placer ocioso de asistir al tránsito de una canción a otra como en una hora de complacencias radiofónicas.


El coctel musical tiene de todo: comedia romántica y comentario social, intermedio sicodélico con apariciones de figuras del rock invitadas, Joe Cocker y Bono (U2); alusiones a Jimmy Hendrix y a Janis Joplin; júbilo de rebeldía antiburguesa, a lo Milos Forman (Hair), en una azotea libertaria desde donde coralmente se canta All you need is love, y un pudor cauteloso en las escenas de desnudo y erotismo que garantiza en la taquilla la clasificación más rentable. Un acierto es la manera en que se consigue dar vida nueva a las canciones del cuarteto sin forzar jamás la nota, de manera original e inventiva. Una edición más rigurosa habría dado, sin embargo, un resultado más redondo y aún más atractivo.


Se exhibe en las salas de Cinemex Altavista, Masaryk e Insurgentes.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Leones por Corderos, Lions for Lambs. UNA PELÍCULA IMPRESCINDIBLE

Meryl Streep, Robert Redford y Tom Cruise, una leona y dos leones haciendo cine en un país de corderos


A Estados Unidos le tomó bastante menos de cinco años terminar con la Segunda Guerra Mundial, en Afganistán lleva 6, en Irak sigue la cuenta después de superar el millón de víctimas entre civiles y soldados y todavía hace balandronadas en Irán sin que haya una sociedad suficientemente interesada en parar la masacre. Manadas de leones son conducidas por corderos a la guillotina y se dejan matar sin desplegar las garras.


Tal vez la película dirigida por Robert Redford es tan atractiva porque nos da el sermón que muchos quisiéramos pronunciar, tal vez porque los cinéfilos no dejamos de sorprendernos por esa Meryl Streep que envejeció en la serie de televisión Holocausto,(Marvin J Chomsky 1978) que tuvo que decidir cual de sus dos hijos debía ser entregado a los hornos nazis en La Decisión de Sophie (Alan J Pakula 1982) y que fue una tremenda villana en El Diablo Viste de Prada (David Frankel 2006).


O tal vez porque sabemos que Robert Redford es mucho más que uno de los galanes icónicos del siglo XX; un entusiasta propagandísta del cine independiente, creador del festival Sundance y un hombre que cree en el cine como herramienta para formar conciencias.


Luego Tom Cruise, el envidiado ex-esposo de Nicole Kidman, en el papel de un Senador Republicano, niño bonito salido de Harvard, experto en inteligencia militar de lo que debería ser, pero que nunca es, al que no le importan ni concede la menor experiencia a los mismos errores cometidos en Vietnam 40 años atrás.


Y finalmente un negro y un mexicano, dos jóvenes que no se sienten dignos del Sueño Americano, que creen que al menos deben hacer una tregua en sus vidas para merecer la Universidad y sus estudios de Ciencia Política.


Tres historias paralelas, en el cubículo de un catedrático, la oficina de un senador y una base militar equipada con los aparatos más modernos de metereología y visión nocturna que de nada valen cuando un pueblo se resiste a ser ocupado.


Leones por Corderos. Una reflexión sobre los medios de comunicación para los que la guerra no es más que una noticia en la base de la de pantalla mientras nos enteramos de los escándalos de la actriz de moda.


No es una película de suspenso, no tiene efectos espectaculares ni grandes emociones. A muchos no les gusta, de más de seis mil personas que la han calificado en Internet Movies Data Base, son los cinéfilos menores de 17 años los que más la han valorado.


Son los mismos que ya están hartos de los políticos y de la política, que han llegado a la conclusión de que no se puede luchar contra el sistema, que todo se corrompe y no tiene remedio; que hay que disfrutar el momento, las fiestas y las fraternidades estudiantiles porque en todo caso ya llegará el momento de corregir si fuera necesario.


Leones por Corderos podría ser fácilmente una obra de teatro, un ensayo sobre la paz o una miniserie de televisión, pero tenemos la fortuna de que es una extraodinaria película escrita por un joven valor de Hollywood Matthew Michael Carmahan, lo que facilita su revisión.


No espere grandes cosas. Una sola, pero importante ¿de que lado se colocaría usted? Se puede elegir entre ser León o Cordero. Eso sí, no espere a que se haga la versión en DVD o la transmitan en HBO. Es cine-periodismo, es arte emergente. Es una película para ver hoy.

Una kathedra en un minuto

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